lariat
2012
La emoción de la lucha libre no deja marca. Tampoco lo hace la parafernalia de las transmisiones, el sudor, los gritos, las miradas, las luces brillando en la piel oxidada del luchador.
Lo único que deja una marca real es la piel abierta. Entre caídas, uñas, dientes, huesos de algodón. Navajas.
Esta pieza es un reconocimiento a la valentía y sacrificio de la piel de los luchadores. A la ausencia del miedo, a la presencia del honor. Aunque las consecuencias deban ser suturadas para mantenerlas unidas.